La soprano María Espada, junto a Nereydas, inauguran el 29ª Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid
La soprano María Espada, junto a Nereydas, inauguran el 29ª Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid

CULTURA

La soprano María Espada, junto a Nereydas, inauguran el 29º Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid

Será a partir de las 20 horas de hoy jueves 7 de marzo, en la Iglesia de San Jerónimo el Real Madrid. El programa se denomina "Estruendos sonorosos mi afecto guiad. Música para la Real Capilla de Palacio (1743-1797)".

El programa del concierto inaugural del XXIX Festival Internacional de Arte Sacro es un ambicioso proyecto de recuperación en torno a la música de la Real Capilla de los reyes Fernando VI, Carlos III y Carlos IV. Será a partir de las 20 horas de hoy jueves 7 de marzo, en la Iglesia de San Jerónimo el Real Madrid.

Tras la destrucción del Real Alcázar la Nochebuena de 1734, San Jerónimo “el Real” se convierte en sede de las celebraciones de la Real Capilla cuando los reyes asistían a sus funciones. Es entonces cuando la maestría de Corselli, uno de los compositores más extraordinarios de su época, influye decisivamente en el nuevo repertorio que debe reconstruirse tras el incendio. Es en este nuevo repertorio litúrgico en el que, junto a la solemnidad de las ceremonias religiosas, también deja su huella la ópera. El empleo de recitativos y arias en cantatas y villancicos, así como los pasajes virtuosísticos y las largas vocalizaciones de las lamentaciones de Semana Santa traen a nuestros oídos una música que combina múltiples elementos expresivos, tanto en las voces, como en los instrumentos.

La soprano María Espada, junto a Nereydas, inauguran el 29ª Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid

Imagen: María Espada, soprano

El programa de este concierto incluye ocho obras destinadas a la celebración del culto para la Real Capilla, seis de ellas se interpretan por primera vez en tiempos modernos. Es música vocal e instrumental que sonaba habitualmente en los oficios religiosos. Pertenecientes al nuevo repertorio, ya para San Jerónimo “el Real”, estas obras, compuestas por tres de los principales músicos de la Real Capilla: Porretti, Corselli y Lidón, sorprenden, tanto por su capacidad para mover nuestras emociones, como por su extraordinaria belleza. El “crescendo” en el que se suceden las piezas que se interpretan supone un verdadero viaje que nos guía desde la oscuridad hacia la luz.

En la historia de la monarquía hispana, la Real Capilla es una entidad fundamental para el establecimiento y difusión de la doctrina política y religiosa. Es la institución que se encarga de la celebración del culto divino al servicio de la familia real; en sus ceremonias, la música ocupa un lugar central, de máximo nivel. Al frente de la creación musical para las celebraciones y la dirección de la misma se encuentra el maestro de música de la Real Capilla.

Francesco Corselli ocupó el puesto maestro de música de la Real Capilla durante cuarenta años, desde 1738 hasta su fallecimiento en 1778. El tiempo en el que Corselli ocupa este cargo fue muy complicado por diversas razones, principalmente porque, tras del incendio del Alcázar en la Nochebuena de 1734, se perdió el archivo de música. Corselli, junto a otros músicos de la corte, como José de Nebra, fue el encargado de llevar a cabo la ingente empresa de reconstruir los fondos musicales necesarios para cubrir las necesidades litúrgicas de la Real Capilla.

Corselli, desde su nombramiento como maestro de la Real Capilla, abandona poco a poco la creación de música escénica y se vuelca en las composiciones religiosas para el culto. La música de nueva creación, para voces e instrumentos, marcará en buena medida la estética oficial de la música religiosa de estado. Por todo ello, la labor del maestro Corselli como compositor, además de estar determinada por la función de las obras en relación a la liturgia, representará el estilo más elevado entre los músicos de iglesia.

La huella de Corselli queda plasmada en una profunda renovación de la música religiosa de la Real Capilla y se aprecia en algunos elementos como: el importante desarrollo de la parte instrumental; las imaginativas combinaciones instrumentales utilizadas en sus obras; la influencia del estilo italiano en el repertorio vocal con un uso de un bel canto profundamente expresivo, reflejo sin duda de su lenguaje operístico; y, finalmente, la capacidad de creación de la línea melódica de suntuosas vocalizaciones.

Corselli es una figura esencial por la extraordinaria calidad de su música, a quien conocemos relativamente bien gracias al interés que se ha puesto en los últimos años por la recuperación de sus obras. Y, además de músico, fue también una persona comprometida con la institución en la que trabajó, a la cual dedicó todos sus desvelos, ya que no sólo compuso la música, sino que además promovió importantes reformas que llevaron a la modernización de la sección musical, tanto en su estructura, como en su funcionamiento. Impulsó un sistema de oposición que garantizaba que las plazas vacantes fueran ocupadas por los mejores profesionales, así como una reforma del colegio de niños cantores, del que era rector, que suponía un avance importante en la atención a los colegiales. Un puesto tan exigente le acarreó también algunos sinsabores, ya que entre los músicos había quienes cuestionaban sus decisiones y la rectoría del colegio era una tarea muy exigente y comprometida.

La música de Corselli conservada supera las trescientas cincuenta obras, producto en su mayor parte de su larga trayectoria como compositor en la corte española. En este concierto de Nereydas escucharemos, por tanto, una pequeña selección de ellas.

El Concertino a cuatro (1770)es una obra excepcional, quizá la primera destinada a una formación de cuatro instrumentos de cuerda compuesta en España, y también la única para conjunto instrumental conocida del músico, estructurada en los tres movimientos convencionales, rápido-lento-rápido.

La Salve Regina (1761) constituye una de las antífonas marianas más conocida y popular de la liturgia católica, a la que han puesto música innumerables compositores. La propuesta de Corselli, rescatada para este concierto del Archivo del Palacio Real de Madrid, está concebida en tres movimientos (tempo giusto, andantino, adagio), que se adaptan con gran sensibilidad artística a cada uno de los pasajes que conforman un texto de gran delicadeza y fuerza teológica.

Uno de los cantos por excelencia del ritual católico para la Semana Santa es el de las lamentaciones de Jeremías; estos cánticos se efectúan durante los oficios de tinieblas para el Triduo Santo (o Triduo Pascual). Tres cantos para cada uno de los días que conforman un ciclo de nueve lamentaciones. El ciclo completo se concibe sobre la base de una variedad de elementos musicales. Aunque tradicionalmente se empleaba el estilo policoral, Corselli introduce las piezas para voces solistas de diferentes registros y un uso igualmente característico de los instrumentos. La Lamentación Segunda del Jueves Santo (1747) de Corselli, tiene una instrumentación reducida y de registro grave, buscando una sonoridad que favorece la intimidad reflexiva, donde la voz solista se presenta junto a un violonchelo solista u obligado, escrito por el compositor expresamente para Porretti.

Compañero de Corselli, Domenico Porretti es otro de los nombres más conocidos de la música de corte de mediados del siglo XVIII; fue elevado a los altares por Farinelli, quien alaba su capacidad para acompañar los ensayos de ópera en la cámara, ya que “componía con su instrumento y sus dedos toda la orquesta”. De origen napolitano, se trasladó a Barcelona, donde formó parte de la orquesta del archiduque Carlos, antes de llegar a Madrid a trabajar al servicio de la familia Real. Además de un extraordinario violonchelista, no sólo como solista, sino también en el acompañamiento, Porretti fue excelente compositor. Se conocen pocas obras suyas, todas destinadas al chelo, a excepción de esta Obertura en Re mayor para orquesta (1763). Escrita en los tres movimientos habituales rápido-lento-rápido, es una obra de estilo galante y, a buen seguro, supondrá una de las sorpresas del concierto.

Este maravilloso viaje por la música de la Real Capilla del siglo XVIII continúa con otro de los grandes músicos de la época, José Lidón (1748-1827). Fue Lidón uno de los principales y más queridos discípulos de Corselli, ya que se formó bajo su dirección como niño en el Real Colegio de niños cantores de la Real Capilla, entre 1758 y 1767. También fue discípulo de José de Nebra, con quien estudió órgano. Al finalizar su estancia en el colegio, buscó fuera de la corte un destino profesional como organista, regresando al poco tiempo para ocupar la vacante que dejó por fallecimiento, precisamente, su maestro José de Nebra, en 1768. Aunque la plaza fue dotada por oposición (según el procedimiento que había establecido el propio Corselli), los excelentes informes de este fueron definitivos para conseguir el puesto. Desde entonces, y hasta su muerte en 1827, trabajó en la Real Capilla, alcanzando el puesto de maestro en 1805, tras la jubilación de Antonio Ugena. Lidón representa una nueva época y también un nuevo estilo de la música religiosa de la corte, no significando por ello una ruptura total sino una línea de continuidad y adaptación al nuevo estilo clásico que se imponía en la creación musical.

A diferencia de Corselli o Porretti, las composiciones religiosas de Lidón apenas se han escuchado modernamente, a pesar de la calidad de una música que merece ser disfrutada por todos. El Verso de octavo tono para órgano, recientemente descubierto por Luis López, –reconocido especialista en la música de Lidón–, es una deliciosa pieza con abundantes movimientos cromáticos que invita por su brevedad y naturaleza flexible (desprovista de texto) a dar continuidad y solemnidad a la celebración. El verso para órgano, tradicionalmente empleado para indicar el tono a los cantores, o bien alternarse con las voces, adquiere a estas alturas y bajo la mano de Lidón entidad propia, aproximándose a las características de sonata.

La Lamentación primera de Miércoles Santo (1797) de Lidón que hoy interpreta Nereydas pertenece al nuevo estilo de componer este tipo de obras, para voz solista, cuyo papel es muy exigente. Siguiendo la estela de Corselli, el compositor abunda en el uso característico de la parte instrumental, explorando diversas combinaciones tímbricas y ampliando el uso idiomático de instrumentos como el clarinete o el fagot, lo que supone una clara modernidad en la concepción y estilo de la música.

Música sacra de estado escrita por y para los monarcas es lo que hoy, gracias a la labor y la sensibilidad e interés por la música histórica, todos los asistentes a este concierto podremos disfrutar, en el imponente espacio sagrado en el que seguramente fueron estrenadas algunas de las obras que presentamos aquí.

La investigación de nuestro pasado musical tiene en la interpretación de la música una de sus máximas aspiraciones, que hoy se produce gracias a la iniciativa de Javier Ulises Illán, director del grupo Nereydas, uno de los más reconocidos en la interpretación de música antigua con criterios históricos, y que ya ha demostrado en otros proyectos una sensibilidad y un marcado interés por los repertorios del siglo XVIII. María Espada, cantante de prestigiosa e incontestable trayectoria, también ha participado en proyectos de recuperación histórica, entre los que destacan los dedicados a un músico vinculado a la música de hoy, como José de Nebra

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Este proyecto de investigación y recuperación de música histórica de Nereydas es un encargo al Instituto Complutense de Ciencias Musicales, que dirige Álvaro Torrente, y ha sido realizado en el marco del proyecto I+D MadMusic (La música en Madrid. Espacios, géneros y públicos de la música en Madrid, ss. XVII-XX) financiado por la Comunidad de Madrid. El equipo de musicólogos está formado por Judith Ortega (dirección del proyecto), María Álvarez-Villamil (coordinación), Joseba Berrocal, Luis López Ruiz y Álvaro Torrente, responsables de las ediciones críticas de la música.

Las fuentes musicales utilizadas para la edición crítica de la música que se escuchará en este concierto se encuentran en la colección de música de la Real Capilla del Archivo General de Palacio, a cuyo personal agradecemos la ayuda prestada para la realización del trabajo, en especial a su director, Juan José Alonso.

Texto: Judith Ortega-María Álvarez-Villamil
Foto: Noah Shaye

PROGRAMA: Duración: 80 minutos

Francisco Corselli (1705 -1778)

Concertino a 4

I. Allegretto - II. Andantino - III. Vivo, ma non precipitato

Francisco Corselli

Salve Regina (1761)*

Tempo giusto – Andantino - Adagio

Francisco Corselli

Cantada para Navidad “Pastores que habitáis” (1743)

Recitado – Aria “Si alegres jilguerillos” (Allegro)

José Lidón (1748-1827)

Verso de octavo tono (ca. 1780)*(1743)

Francisco Corselli

Lamentación segunda del Jueves Santo (1747)*

Adagio – Tempo giusto - Cantabile

Domenico Porretti (1709-1783)

Obertura (1763)*

I. Allegro assai - II. Andante - III. Allegro

José Lidón (1748-1827)

Lamentación primera del Miércoles Santo (1797)*

Andante grave – Andante pausado - Allegro moderado - Andante grave

Francisco Corselli

Cantada segunda al Santísimo “¡Oh, qué pena!” (1749)*

Recitativo (Andantino, adagio) – Aria “Ea afectos caminad” (Afectuoso, allegro) Recitativo – Aria “Estruendos sonorosos” (Allegro)

*Recuperación histórica. Primera interpretación en tiempos modernos.

Este proyecto de Nereydas ha sido encargado al ICCMU y la edición de la música ha sido realizada por un equipo de investigadores dirigido por Judith Ortega y formado por María Alvarez-Villamil, Joseba Berrocal, Luis López y Álvaro Torrente.

 

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