EL PRÓXIMO DOMINGO 21 DE OCTUBRE

‘Cambia el mundo’, lema del Domund 2018

- por Getafe Diario: 19/10/2018 -
‘Cambia el mundo’, lema del Domund 2018
‘Cambia el mundo’, lema del Domund 2018

Desde la Diócesis de Getafe, el obispo diocesano D. Ginés García Beltrán, ha dirigido una carta a los fieles en la que invita a todos a cambiar el corazón, a ser testigos fieles del Evangelio y a cambiar la realidad siguiendo el ejemplo de nuestros misioneros. “Aunque algunos piensen que cambiar el mundo es algo irrealizable, es lo que hace la Iglesia, lo que hacen nuestros misioneros cuando van hasta los confines de la tierra para anunciar el Evangelio”, destaca el prelado.

‘Cambia el mundo’, lema del Domund 2018

‘Cambia el mundo’, lema del Domund 2018

Con el lema ‘Cambia el mundo’, Obras Misionales Pontificias celebrará el próximo 21 de octubre su campaña anual del Domund, en la que se pedirán oraciones y la aportación económica de los fieles con el fin de ayudar al desarrollo de la evangelización.

Desde la Diócesis de Getafe, el obispo diocesano D. Ginés García Beltrán, ha dirigido una carta a los fieles en la que invita a todos a cambiar el corazón, a ser testigos fieles del Evangelio y a cambiar la realidad siguiendo el ejemplo de nuestros misioneros.

“Aunque algunos piensen que cambiar el mundo es algo irrealizable, es lo que hace la Iglesia, lo que hacen nuestros misioneros cuando van hasta los confines de la tierra para anunciar el Evangelio”, destaca el prelado.

“Nuestros misioneros cambian el mundo, y son una invitación para que todos tomemos conciencia de que somos misioneros”, añade D. Ginés.

En la Diócesis de Getafe hay un total de 50 misioneros, entre sacerdotes, religiosos y laicos, evangelizando en los cinco continentes.

Ángel Espuela (Benín), Antonio García (Puerto Rico), Pablo Fernández Martos (Chile), Alberto Íñigo (Brasil), Domingo Linares (Rumanía), José Aurelio Rosado (Alemania), Primitivo Matías García (Honduras), Paul Schneider (Etiopia) y Antonio Soler (Mozambique) son los sacerdotes diocesanos en misión enviados por la Diócesis.

Estos presbíteros, junto con los laicos y las familias en misión, muestran que es posible un cambio ‘a mejor’, profundo y real. Ellos pueden ser para todos, y en especial para los jóvenes, un referente de compromiso y esperanza. Sus vidas constituyen la prueba palpable de que un corazón en el que ha entrado Dios, con toda su novedad y su creatividad, puede cambiar el mundo.

Obras Misionales Pontificias pide la colaboración en esta campaña por las misiones, ofreciendo distintos modos de ayudar.

VÍDEO DOMUND 2018


CARTA DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE GETAFE PARA EL DOMUND 2018

¿A QUIÉN NO LE GUSTARÍA CAMBIAR EL MUNDO?, Con motivo del DOMUND 2018

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

A todos nos gustaría cambiar el mundo, hacer un mundo mejor. Aun reconociendo la obra maravillosa que es la creación de Dios, a todos nos gusta soñar un mundo que se parezca más al proyecto de Dios, a esa realidad que el Padre bueno y providente puso en nuestras manos. Dicen, y es verdad, que el mundo está bien hecho, pero mal repartido.
 
  El lema para el DOMUND de este año es atrevido, diría que hasta provocativo: “Cambiar el mundo”. Aunque algunos piensen que esto es algo irrealizable, sin embargo, es lo que hace la Iglesia, lo que hacen nuestros misioneros cuando van hasta los confines de la tierra para anunciar el Evangelio. ¿Por qué atraviesa un misionero el mundo entero dejando su tierra y su casa? Sin duda, para cambiar el mundo, porque cree que ese cambio es posible. No es que confía en su sabiduría ni en su fuerza, confía en el poder de Dios que puede hacer todo nuevo. El Evangelio es la salvación de Dios que transforma el corazón del hombre y transforma la realidad en la que éste vive.

  A la hora de cambiar el mundo surgen otras muchas preguntas. ¿Qué hemos de cambiar?, ¿cómo hemos de cambiarlo?, y, ¿quién debe hacerlo?, entre otras.

  Ciertamente no basta con cambiar la realidad exterior, lo que se ve. Para que cambie el mundo, antes hemos de cambiar los corazones, de lo contrario nuestras transformaciones al ser externas serán también vulnerables. Si cambiamos el corazón todo lo que nos rodea cambiará también, porque en definitiva la realidad la hacemos nosotros. Es verdad que hay ideologías y estructuras que sustentan el poder económico, político, social o cultural creando un mundo que no nos gusta, y nos preguntamos: ante estas fuerzas, muchas veces ocultas, ¿qué podemos hacer? La respuesta más fácil sería decir: nada. Pero no es cierto, todos podemos cambiar nuestra realidad, aunque sea de modo humilde, imperceptible para el mundo. Todo lo cambia el amor. Y nosotros sí podemos amar. Los misioneros van a la misión y aman, y porque aman se entregan, y su entrega ya está transformando el mundo de la pobreza, y en él una parte de la tierra. Muchas veces por querer cambiar todo no cambiamos nada, aquí no vale el todo o la nada. Quizás puedes cambiar un poco, pues atrévete a cambiarlo.

  Nuestros misioneros cambian el mundo, y son una invitación para que todos tomemos conciencia de que somos misioneros. En casa, en la parroquia, en el trabajo, en nuestro ambiente tenemos que ser misioneros. Nuestra vida tiene que convertirse en un anuncio permanente de la salvación de Dios. Hemos de decir a todos que Dios los ama, y que su amor nos hace nuevos, nos transforma.

  Este año el Papa Francisco con motivo del Sínodo de los Obispos que se está celebrando en Roma en estos días con el tema de la fe, los jóvenes y el discernimiento vocacional, invita a los jóvenes a renovar en el corazón la llamada misionera. Nos recuerda el Papa que la fe permanece joven cuando se abre a la misión. Ciertamente nuestras iglesias envejecen cuando ya no ven más allá de sí mismas, cuando han perdido el horizonte de una Iglesia que es católica y presente en todo el mundo. Nuestras parroquias para ser jóvenes han de ser misioneras, abiertas a la misión, casa abierta para salir y anunciar a todos el Nombre del Señor Jesús, hogar acogedor para que todos puedan venir a ver y vivir con nosotros la alegría de la salvación.

  Quiero recordar desde aquí con afecto y agradecimiento a nuestros misioneros, sacerdotes, consagrados, laicos, que han salido de esta iglesia de Getafe para anunciar a Jesucristo en otros lugares. Los sentimos muy cerca, y los rodeamos con el abrazo de nuestra oración y nuestro afecto. Sentimos que son esta Diócesis que se abre a la Iglesia universal y a sus necesidades. Ellos, nuestros misioneros, nos recuerdan cada día la necesidad de ser una Iglesia misionera, de ser discípulos misioneros, de ser comunidades abiertas a la misión.

  Pidamos también por las vocaciones misioneras en nuestra Diócesis. Que la voz del Señor que sigue llamando encuentre la respuesta generosa de hombres y mujeres dispuestos a ser la misión universal de la Iglesia.

  María, la Virgen, fue y sigue siendo misionera. Con Jesús en su seno salió de prisa para ayudar a su prima Isabel; ciertamente le llevó la ayuda material, pero sobre todo la presencia del Niño que se gestaba en ella, del Señor. María hoy sigue siendo la mujer que nos trae a Jesús y nos invita a vivir como Él, a hacer lo que Él nos dice, en el acompañamiento y el servicio a los demás.

     Queridos diocesanos, os invito a rezar por las misiones y los misioneros, y a prestar también nuestra ayuda a través de aportaciones económicas. Nuestra caridad no sólo les ayudará a ellos, sino que también nos ayudará a nosotros, al menos, irá sacándonos de una mentalidad egoísta y nos abrirá al mundo, a los hermanos.

   Con mi afecto y bendición.
Ginés, Obispo de Getafe.

Formas de colaborar

- Aquí. Una forma de cooperación personal es la de trabajar por la Misión desde España. Cientos de voluntarios, trabajadores y catequistas ofrecen su tiempo para apoyar desde la retaguardia el trabajo de los misioneros y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de ayudarles.

- Allí. El envío de misioneros desde la Iglesia española tiene un doble destino: el anuncio del Evangelio en los territorios de Misión y la cooperación con otras iglesias locales necesitadas.

Tipos de proyectos financiados

Evangelización:

Las ayudas del Domund sostienen principalmente la labor evangelizadora de la Iglesia: gastos ordinarios, construcción de parroquias, compra de vehículos para la pastoral... Este tipo de proyectos tiene gran incidencia social, ya que la Iglesia, a través de la evangelización, promueve la dignidad humana, fomenta la igualdad, reconstruye familias, da esperanza a los enfermos y futuro a los jóvenes.

Promoción social:

El Evangelio lleva en su esencia el desarrollo integral de los pueblos. Los misioneros atienden escuelas, hospitales, asilos, orfanatos, etc. Con las ayudas del Domund se apoyan proyectos extraordinarios de este tipo y situaciones de emergencia.

Fondo Universal de Solidaridad

El trabajo de la Iglesia misionera se lleva a cabo gracias a la generosidad de millones de personas en el mundo que la sostienen económicamente.

Obras Misionales Pontificias es el instrumento principal de la Santa Sede para apoyar las misiones de la Iglesia. Todos los países del mundo -también los menos desarrollados- encauzan los donativos y los ponen a disposición del Papa a través de un Fondo Universal de Solidaridad del Domund.

GETAFE - DIÓCESIS DE GETAFE

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