Cecilio López y Antonio Ramírez, dos getafenses víctimas de la barbarie nazi que perecieron en el campo de concentración de Gusen
Cecilio López y Antonio Ramírez, dos getafenses víctimas de la barbarie nazi que perecieron en el campo de concentración de Gusen

GETAFE

Cecilio López y Antonio Ramírez, dos getafenses víctimas de la barbarie nazi que perecieron en el campo de concentración de Gusen

Más de diez mil españoles que fueron deportados a los campos de concentración nazis, desprovistos de su nacionalidad española por decisión del gobierno franquista, declarados apátridas y de los cuales más de cinco mil perdieron allí la vida.

El Registro Civil Central publicó el pasado viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE) los nombres de 4.427 españoles (VER LISTADO EN PDF) que murieron en los campos de concentración nazis en los campos de concentración de Mauthausen y Gusen (el mayor de los subcampos dependientes de Mauthausen). De esta forma, los familiares de las víctimas pueden registrarlos más fácilmente como fallecidos.

Todos los españoles que acabaron en los campos de concentración nazis se habían exiliado en Francia tras la victoria franquista de 1939. A partir de ahí hubo dos grupos: la mayoría de los deportados sirvieron en las filas del Ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial, capturados por los nazis en junio de 1940, y enviados a los campos desde agosto de ese año hasta finales del siguiente; un porcentaje más reducido perteneció a la Resistencia, fueron detenidos por la policía francesa y la Gestapo y conducidos a los campos en 1942, 1943 y 1944. Existe un caso excepcional y de especial gravedad que no entra en ninguno de estos dos grupos, el llamado «convoy de los 927», formado por civiles que se encontraban refugiados en el campo de Les Alliers, junto a la ciudad francesa de Angulema, en el que había hombres, mujeres y niños.

Esta lista publicada en el BOE es «provisional» ya que, por medio de la Asociación AMICAL de Mauthausen, se complementará con un listado de otros 693 españoles que murieron en el campo de concentración de Dachau y Buchenwald que recibieron a unos 1.100 españoles de los que, al menos, 500 murieron o fueron dados por desaparecidos. En otro campo, a 90 km al norte de Berlín, Ravensbrück, se recluyeron a las mujeres. Por él pasaron unas 170 españolas de las que fallecieron, al menos, 14.

También hubo españoles en otros campos como Bergen Belsen, Auschwitz, Flossenbürg, Natzweiler, Neuengamme, Sttuthof, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Aurigny, Guernesey y Neu Bremm

Ley de Memoria Histórica

Esta publicación viene promovida por la Ley de Memoria Histórica para la reparación de las víctimas del nazismo y parte de la instrucción de la Magistrada-Juez encargada del Registro Civil Central. Y es hasta la fecha el listado más completo de los españoles fallecidos en los campos de concentración de Mauthausen y Gusen, un total de 4.427 víctimas, para que los familiares y otros allegados de estos puedan presentar alegaciones y correcciones en el plazo de un mes.

En ese listado aparecen dos getafenses que perdieron la vida en Gusen: Cecilio López Galeote  y Antonio Ramírez del Campo. Cecilio, nacido el 15/06/1915, fue deportado el  24/08/1940 al campo de concentración de Mauthausen falleciendo en  Gusen el 18/12/1941. Por su parte, Antonio, nacido el 17/01/1918, ingresó también en Mauthausen el 25/01/194, falleciendo también en Gusen el  25/10/1942.

Con ese fin, el de depurar y/o completar dichos datos -a parte de los previos trabajos realizados por el equipo de investigación del profesor Gutmaro Gómez Bravo-, se ha abierto este trámite de alegaciones para que los familiares e interesados puedan aportarse datos complementarios de relevancia, para la identificación de otros españoles fallecidos en los campos de concentración de Mauthausen-Gusen, fecha y lugar de la defunción, del nacimiento y filiación. Transcurrido este periodo de alegaciones serán inscritos como fallecidos en el propio Registro Civil Central, condición que a día de hoy aún no tienen” -según expresa el Ministerio de justicia de España en un comunicado.

Esta iniciativa forma parte de las medidas recogidas en la Ley de Memoria Histórica como agradecimiento y reparación a los más de diez mil españoles que fueron deportados a los campos de concentración nazis, desprovistos de su nacionalidad española por decisión del gobierno franquista, declarados apátridas y de los cuales más de cinco mil perdieron allí la vida.

El Consejo de Ministros, en su reunión del pasado 26 de abril de 2019, había aprobado además la instauración del día 5 de mayo como día del homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo en España.

Cecilio López y Antonio Ramírez, dos getafenses víctimas de la barbarie nazi que perecieron en el campo de concentración de Gusen

Gusen, el matadero de Mauthausen

Gusen fue el mayor de los subcampos dependientes de Mauthausen y llegó a albergar más prisioneros que el campo central. Su importancia es crucial para nuestro país, ya que fue entre sus alambradas donde murió la gran mayoría de los deportados españoles: 3.959 del total de fallecidos en todos los campos, que ascendió a 5.519 (incluyendo los desaparecidos).

Situado a cinco kilómetros de Mauthausen, Gusen comenzó a construirse en otoño de 1939 y recibió a los primeros internos alemanes y austriacos en marzo de 1940. Su emplazamiento era ideal para explotar a los reclusos, ya que se encontraba junto a una gran fábrica de ladrillos y tres canteras, entre las que destacaba la muy productiva de Kastenhofen. Administrativa y jerárquicamente Gusen dependía de Mauthausen, aunque en la práctica funcionaba como un campo completamente autónomo. Contaba con su propio registro de entradas, de defunciones e incluso los prisioneros recibían un número de identificación diferente del que habían obtenido en el «campo madre». Al igual que este, iría creciendo en tamaño y ya en 1944 se abrirían otros dos subcampos, Gusen II y Gusen III.

Los primeros españoles fueron trasladados a Gusen el 24 de enero de 1941, procedentes de Mauthausen. Los SS querían hacer hueco en el campo central para los dos grandes cargamentos de republicanos que iban a llegar en las siguientes 48 horas. Los oficiales nazis agruparon a los enfermos e inválidos en un extremo del campo. Después formaron al resto de los deportados para completar el cupo, cercano al millar, eligiendo entre los sanos a los hombres de mayor edad. El pánico y el desconcierto se desató entre los presos españoles. Nadie sabía exactamente a dónde trasladarían a los elegidos y comenzaron a circular todo tipo de teorías. Unos pensaban que el destino era una muerte segura, mientras otros se agarraban a la esperanza de que los nazis, siempre necesitados de mano de obra, les enviarían a un sanatorio en el que podrían recuperarse lo suficiente para volver a trabajar.

Ese desconcierto hizo que, durante más de un año, muchos españoles prisioneros en Mauthausen se ofrecieran voluntarios para ir a Gusen. Pensaban que no había nada que pudiera ser peor que lo que estaban sufriendo. Se equivocaban. Las condiciones de vida en el subcampo eran mucho peores, el trato todavía más cruel y el trabajo más inhumano. Miles de españoles perecieron víctimas del tifus, la tuberculosis, las palizas y torturas, el hambre y el brutal esfuerzo. Los dos grupos de trabajo que se cobraron más víctimas fueron el de la cantera y el de «el pozo», dedicado a la construcción de un molino para machacar las piedras.

La historiadora austriaca Martha Gammer resume en tres puntos lo que supuso Gusen para los republicanos españoles: «Primero, para los españoles fue una sentencia de muerte ser enviados a Gusen. Aquí nadie debía sobrevivir más de tres meses porque era un campo de exterminio por el trabajo. Quienes no estaban capacitados para ello eran asesinados con gas, sumergidos en agua helada o fusilados. Segundo, los españoles eran especialmente odiados por ser considerados comunistas. Tercero, sufrieron mucho por el frío. Por eso lo pasaron peor que los soviéticos y los polacos. Muchos enfermaron y fueron exterminados porque no podían trabajar. Lo peor comenzó en noviembre de 1941. La mayoría de los prisioneros españoles murieron en Gusen en el invierno del 41 al 42. El clima fue terrible y duro, con temperaturas de menos 25 a menos 29 grados, había hambre y un trabajo durísimo en la cantera de Gusen».

Cecilio López y Antonio Ramírez, dos getafenses víctimas de la barbarie nazi que perecieron en el campo de concentración de Gusen

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y nuestros servicios al usuario. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies. CONSENTIR - RECHAZAR - VER MÁS