Estas son las 4 razones por las que no deberías lavar las toallas y la ropa juntas

Tus prendas de vestir sufrirán, tus toallas y paños no quedarán exactamente "limpios" y al final, ¡trabajarás el doble!

Todos estamos de acuerdo en una verdad irrefutable: Una de las labores domésticas que más exigen de nuestra atención, tiempo y esfuerzo es la limpieza de las telas en general. Es una indiscutible inversión de horas, energía física (y también un poco de dinero) lavar la ropa, sábanas, edredones, toallas, paños ¡Y ni hablar de las cortinas!

Sin embargo, aunque esta tarea consume recursos invaluables de nuestra vida, no es negociable el hecho de no llevarla a cabo, así como tampoco hacerlo “como sea” para terminar antes, pero a riesgo de dejar las prendas sucias, con manchas y mal olor. Una de estas técnicas muy frecuentes para “agilizar” este proceso es lavar las toallas junto con la ropa para no separarlas en coladas distintas. ¿Tú también acostumbras hacerlo? ¡Entones sigue leyendo y entérate por qué es un error esta práctica!

Las razones por las que no deberías lavar las toallas y la ropa juntas

Sí, es muy tentador introducir la pila de ropa sucia junto con las toallas y paños de mano que ya requieren un lavado, no obstante, lamentablemente es una decisión que no acarrea nada bueno más allá de “ahorrar tiempo y electricidad”, que al final, se convierte en trabajo doble y los profesionales en el área no lo recomiendan en lo absoluto. Estas son las razones:lavado toallas errores

Nota: Se recomienda que la temperatura del agua se sitúe entre 40º a 60º centígrados para eliminar a fondo las manchas, bacterias y hongos.

Ahora que ya sabes que NO se deberían lavar las toallas con la ropa, ten presente que existen otros trucos para obtener mejores resultados en la colada. Por ejemplo, para que queden suaves y esponjosas lávalas con un ciclo largo, con detergente enzimático, sin suavizante (reemplázalo por una taza de vinagre blanco), sin sobrecargar la lavadora y siempre clasificándolas por color y tipo de fibra (agua más caliente para colores claros y de algodón, agua tibia para colores oscuros tejidos más delicados). ¡Ponlos en práctica y cuéntalos que tal!

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