VANESSA LILLO - AHORA GETAFE - OPINIÓN

Defender el agua es defender la vida, por Vanessa Lillo

- por Vanessa Lillo: 23/03/2017 -

En Madrid, la puesta en marcha del proceso de privatización del Canal de Isabel II, en diciembre de 2008, supuso un acto irresponsable, que trataba de cambiar un modelo de gestión pública consolidado, sin problemas económicos, que funcionaba razonablemente bien, por un modelo privatizado, ya rechazado en muchas partes del mundo por los problemas e ineficiencias que ha producido

Defender el agua es defender la vida, por Vanessa Lillo

Defender el agua es defender la vida, por Vanessa Lillo

Con motivo ayer, 22 de marzo, de la celebración de El Día Mundial del Agua, Vanessa Lillo, concejala de Ahora Getafe, plasmó en el siguiente  artículo la importancia de defender el agua como un derecho

El abastecimiento de agua y el acceso al agua potable es un derecho humano universal conforme ha sido configurado y reconocido por la propia Asamblea General de las Naciones Unidas, así como, por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, siendo requisito del mismo derecho, el acceso asequible al mismo, debiendo primar sobre cualquier otro aspecto, más aún, sobre los aspectos de mera rentabilidad económica y de aumento de la recaudación cuyo único objetivo es privatizar una entidad.

En Madrid, la puesta en marcha del proceso de privatización del Canal de Isabel II, en diciembre de 2008, supuso un acto irresponsable, que trataba de cambiar un modelo de gestión pública consolidado, sin problemas económicos, que funcionaba razonablemente bien,  por un modelo privatizado,  ya rechazado en muchas partes del mundo por los problemas e ineficiencias que ha producido.

En nombre de la “necesidad de financiación externa para la construcción de grandes infraestructuras hidráulicas” se engañó a los madrileños y madrileñas. Pronto se demostró que esta “necesidad”  lo que buscaba era abrir camino a las grandes empresas de servicio  el “negocio del agua” en la Comunidad de Madrid.

En 2012 se paralizó de forma provisional, hasta que mejoraran las condiciones que posibilitaran la entrada de capital privado, y gracias a la movilización social que se realizó por la defensa del agua pública. Sin embargo se dio un paso más a la privatización creando la sociedad anónima Canal de Isabel II Gestión, cuyo accionariado actual corresponde a la Comunidad Autónoma y a los Ayuntamientos firmantes de los convenios de integración en el nuevo modelo privatizado.

Este modelo ha generado graves daños medioambientales y sociales al conjunto de la población madrileña. Su nuevo modelo de gestión es antidemocrático, lo que conlleva que sean los intereses de las empresas la prioridad del Canal y no el abastecimiento de un agua de calidad a todas las madrileñas y madrileños; como hemos visto con los cortes de agua a las personas que no disponen de recursos económicos o el deterioro del servicio teniendo como causa el incremento de la precariedad y la reducción de la plantilla.

La privatización total del Canal de Isabel II supondría unas nefastas consecuencias como por ejemplo que las arcas públicas dejaran de recibir los beneficios económicos que esta empresa actualmente genera, que irían a parar a los futuros accionistas, la especulación con las amplias superficies de suelo de su propiedad que se encuentran en el centro de Madrid, que nos pertenecen a todos y todas y la desaparición de las inversiones en reducir las pérdidas en las redes de distribución, y de las inversiones de carácter medioambiental que el Canal de Isabel II ha llevado a cabo.

Y ante este panorama ¿qué hacer?

La defensa del agua es la defensa de la vida, por ello debemos ponernos como objetivo prioritario evitar que no consigan hacer de una necesidad vital el negocio de unos pocos.

Para ello es imprescindible crear conciencia entre la ciudadanía, para lo cual es fundamental la creación creación de redes. Primero para defender el agua como un derecho en los términos que dicen las Naciones Unidas e impulsar una gestión 100% pública de los servicios del agua, sin ánimo de lucro, gestionada con criterios de equidad, no discriminación, universalidad, participación, transparencia, acceso a la información, rendición de cuentas y sostenibilidad técnica, económica, social y medio ambiental.

Defender el agua es defender la vida, por Vanessa Lillo,

por Vanessa Lillo